lunes, 9 de noviembre de 2009

Declaración de Amor


No necesito razones para amarte, mi buen Jesús, mi amado Dios.
Basta sentir este fuego que aquí quema en el pecho
y que está por encima de la inútil razón,
y la boca se abre y libera ese grito que rompe el corazón:
¡Oh buen Dios, yo te amo, te amo mi Señor!

Más quisiera contarte lo que impulsa este amor
por encima de toda insensatez, de toda torpeza y de toda necedad
como siempre y seguro estará conmigo tu amor incondicional.

A pesar de no saber, de no buscar, de no alabar, de no creer,
allí ha permanecido tu magnífico amor que me sabe esperar.

Sobre toda proyección, sobre todo plan, sobre toda posibilidad
está allí tu inimaginable amor, tu infinita bondad.

Más allá de toda ilusión, de cualquier sueño que yo quiera encontrar
está tu infinito amor pues eres mi camino, mi guía y mi único final.

Cuando el dolor acosa, cuando las heridas no se pueden vendar,
con tu amor tú has venido mi llaga a sanar.

Cuando te he fallado con tanta maldad
tu amor me ha llamado y me ha perdonado, Príncipe de Paz.

Por encima del viento, por encima del mar,
más allá de la angustia, más allá de la paz
en mí está la confianza de tu amor de verdad.

Que se sequen las fuentes, que se derrame el mar,
que no caliente el sol, que no haya bonanza después de tempestad,
pero que jamás ni nunca ni por un instante me falte tu amor,
que es mi refugio, mi reposo y mi única y verdadera paz…

Can't Live A Day

No hay comentarios:

Publicar un comentario