
¿Alguna vez han sido puestos en el crisol, queridos amigos?
Yo he estado allí, y conmigo todas mis buenas obras. Prácticamente llenaron el recipiente hasta que el fuego se consumió, y luego miré para ver qué se consumió allí; y si no hubiera sido porque tengo una fe simple en mi Señor Jesucristo, me temo que no habría encontrado nada… El resultado de la purificación es que nos permite llegar al verdadero valor de las cosas, y somos formados en un molde nuevo y mejor. Y terminamos anhelando el crisol si por medio de él somos liberados de la escoria, para poder ser purificados, para poder ser moldeados más completamente a semejanza de nuestro Señor!"
El camino para una fe más firme usualmente va a lo largo del abrupto sendero del dolor. Me temo que toda la gracia que he recibido en mis tiempos de tranquilidad, pueden caber perfectamente en una moneda de un centavo. Pero el bien que he recibido de mis aflicciones, y dolores y penas, es completamente incalculable.
Solo se aprende por camino del dolor o por el sendero del amor. Y a los seres humanos siempre nos es difícil aprender por lo mejor.
Cuenta una antigua historia que un hombre experto en trabajar el oro, tenía el fuego encendido al rojo vivo y allí tenía puestos unos tiestos de barro y sobre ellos estaban unas laminillas de oro. De vez en cuando con unas pinzas que soportaban el calor, tomaba una a una las laminillas y las miraba y de nuevo las ponía al fuego, repitiendo muchas veces esta misma operación. Su hijo pequeño que lo miraba le preguntó:
-¿Para qué haces esto, de mirar una a una las laminillas y de nuevo las pones al fuego?
Son solo algunas pocas las que has sacado de este proceso.
El padre le contestó:
-Una a una las saco por un momento del fuego e intento ver mi rostro reflejado en ella. Y son tan pocas las que lo reflejan. Por eso vuelven al fuego. Solo aquellas en las que me veo, pueden salir del fuego.
¿Cuántos reflejamos el rostro de nuestro amado Señor?
Entonces, de nuevo volvemos al fuego. El quiere que nosotros seamos su mejor reflejo.
Sin dolor no hay ganador
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