lunes, 9 de noviembre de 2009

La Diferente Diferencia


“ El patito no era feo… ¡ era diferente¡ “
Por regla general, lo que no encaja en la regla general, despierta prevención, alerta y miedo. Más lo que difiere, lo que contraviene, lo que conmociona, lo que irrumpe, lo que revuelve, lo que trastorna, es lo que “por regla general” propicia el cambio, el nuevo origen.

Probablemente que en la prolongada serenidad del paisaje se percibe una gran belleza; mas es en lo agreste, en lo abrupto, en lo escarpado del risco, en lo encumbrado de la cima donde pone el hombre su mirada con su intención por remontar las alturas y elevarse. Posiblemente atraiga y provoque admiración el delicado serpentear del río que suavemente y con delicada armonía se desliza a través de la llanura, pero es en el inesperado y caprichoso salto de las aguas que se lanzan desde las alturas, donde el hombre simplemente... se extasía.

La noche en su quietud y con sus maravillosos brillos sostiene largamente los enamorados corazones, más es el chispazo fugaz de luz impredecible que se desplaza sin rumbo concebido lo que detiene la respiración y quizás hasta del corazón un latido, contemplando aquel instante que surge de lo desconocido.

Aquello que rompe lo cotidiano, lo planeado, la rutina, es lo que transforma con sabia locura lo natural, llevando al hombre en busca de lo divino.

Conquistas, reformas, descubrimientos, hallazgos, sinónimos son de la gloriosa diferencia.
Son aquellos llamados locos desquiciados, los que en su verdadera cordura diferente han legado al mundo de sus haberes…lo mejor; aunque la masa común lo haya manoseado y trastocado convirtiéndolo quizás en un arma letal, en un invento sin razón y sin buen uso o en una fe que esquematiza y anula del alma… lo mejor.

Quizás ante la diferencia el hombre primero curiosea, luego interroga; tal vez después rechaza, teme... más “por regla general” finalmente analiza, admira, respeta, quizás ama ó algunas veces odia, pero... ¡lo llega a impactar!

Aquella diferencia es como un relámpago, un estallido, un trueno, un grito, un salto, un vuelo en las alturas, un cuestionar sin respuestas o un simple acto... sin espera. Todo o quizás nada. Solo eso es: ¡ la diferencia!
Diferencia que es enarbolada como un estandarte, como una bandera, como una cumbre conquistada, como un reto que se debate entre la vida y la muerte pero que en su existencia cambia momentos, quizás vidas enteras. .Algunos han tenido tan marcada diferencia que detallarla resultaría absurdo. Con respeto se deben mencionar como un bosquejo, como un párrafo, como un pincelazo, porque su obra ha sido abierta sin posibilidad de detenerla. Diferencias que tocan lo absurdo, lo burlesco, lo ridículo, han logrado trasformar y han puesto de cabeza lo que marcaba la historia, borrando el camino propuesto, la senda ya trazada…..

Colón inventó un nuevo mundo, después de agotar un viaje que no encontró su rumbo. Copérnico causó asombro por el giro de los demás alrededor nuestro. Abraham dejó lo suyo, sus posesiones… todo por emprender un extraño camino sin una ruta señalada; Jacob tomó para sí la bendición que a su hermano, de hecho, le tocaba; Noé construyó entre burlas su arca en lo seco, sin lluvia, en aquellas tardes totalmente soleadas; Moisés, ante el Faraón, tomó la serpiente por la cola en contra de las reglas señaladas; David enfrentó al gigante totalmente desprovisto, corriendo él mismo al campo de batalla; Galileo se vistió de muerte solo por un giro; Pablo trastornó un destino, de manera que ninguno de los suyos cercanos, comprendió. Einstein cambió la realidad del hombre, demostrando que todo es relativo.

Y hay Uno diferente por “naturaleza” que rompió esquemas, malogró creencias, despreció templos, derrumbó dogmas y hablando en un lenguaje aún hasta ahora incomprendido, sacrificó tradiciones, llamando por su nombre lo que antes nadie se hubiese atrevido. Destronó ritos, rituales, ceremonias y verdades. Seguido y admirado por muchos, fue llamado por otros sedicioso. Llamó a su lado lo que para otros sería perdido y aún ahora sigue cambiándole el rumbo a lo que los hombres llamaban camino. Uno diferente, encarnado, pero realmente vivo. ¡Ojalá y supieras que te hablo de mi amado Jesucristo! Más no de aquél Jesús estructurado, encasillado, dibujado a pulso por los hombres, diseñado palmo a palmo por las mentes contratadas por el mundo para leudar, teñir y cambiar su Palabra, vendando y encarcelando a quienes Él con su vida libertó. Te hablo del Cristo Vivo que no necesitó, necesita ni necesitará jamás de líderes intermediarios para revelarse a quien, en verdad, anhele conocerlo.
CRISTOJESUS, es la DIFERENCIA

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